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2021: El inicio hacia un nuevo mundo

  • diciembre 23, 2020
  • Fran Pavón
  • 11 min leer

Quizás no nos guste el nuevo mundo, o sí, pero diferente sí que probablemente sea. Los cambios nunca gustan a todo el mundo y no se llevan de la misma manera pues los seres humanos a veces no queremos salir de lo fijo y estable, nos aterra lo desconocido y lo incierto. Rebeldía o acción colectiva consciente, posibles revueltas o tolerancia hacia nuevas ideas, adicción a la tecnología o innovaciones científicas-tecnológicas, posible crack económico o resurgir de un nuevo modo de ganar dinero, todo depende del inconsciente y consciente colectivo. Nuestro nivel de consciencia y la actitud con lo que afrontamos lo que sucede fuera, marca la diferencia, pues todo depende de nosotros: Ni planetas, ni portales ni fechas numerológicas, el mayor portal que podemos abrir en nuestra vida es la consciencia que le ponemos al presente en el mismo momento que lees esto. Es por ello que a mí no me gusta la Astrología determinista y ni la predictiva porque una cosa son los planetas y otra eres tú y tu consciencia. La consciencia es determinante y nuestra evolución espiritual es una responsabilidad que no deberíamos ceder a elementos o sucesos externos. Ya sea de manera individual o de manera colectiva, o de manera consciente o inconsciente, la realidad la creamos nosotros mismos. Voy a recalcar varias veces esto porque quiero que quede bien grabado en tu psique que aunque no podamos cambiar todo lo de fuera, sí que podemos cambiar lo de dentro, nuestra manera de vivir las cosas y en muchas ocasiones, las circunstancias que pasan fuera. Como es arriba, es abajo. Como es abajo, es arriba. Los planetas no hacen que ocurran las cosas, simplemente son elementos de la escena, otros elementos pueden ser cartas del Tarot que tiras en tu mesa, tus sueños o un análisis numerológico. Con todos esos elementos se nos abre un ventana a un sin fin de posibilidades para ver y modificar, transmutar, cambiar el rumbo de nuestras vidas. Nosotros tenemos poder para realizar cambios y cambiar el guión de nuestra carta astrológica, ese guionista es dirigido por tu director interno, tu consciencia. Pero claro, si el director se pone a comer palomitas y hace que el guionista haga sus travesuras sin revisar el trabajo del mismo, nos pasa lo que nos pasa. Os invito a coger las riendas y la responsabilidad de vuestra vida a pesar de este 2020, el 2021 que vamos a vivir y el 2022, ya que son años para ello.

Un 2020 lleno de límites

Para hablar del 2021, antes tendría que hablar del 2020 y, sobre todo, del eclipse del 14 de diciembre y de la gran conjunción de Júpiter y Saturno en Acuario en el mismo mes. El eclipse de Sol en Sagitario supuso una renovación de nuestras creencias, desechar esas que no nos sirven por unas nuevas, fue la preparación para ese mundo nuevo para el 2021. Nuestras creencias crean nuestra realidad y es en el eclipse, con el pretexto del resto del 2020, donde se empezó a fraguar el cambio. El año 2020 fue un año de lleno de energías marcadamente plutonianas y saturninas. La autoridad (Saturno) marcó y cerró fronteras, poniendo límites hasta nuestra casa y la muerte/transformación (Plutón) nos acechaba o bien con un virus invisible o un gobierno satánico que nos quería matar. En la vida, cuando una energía es oprimida, esta energía luego sale a la fuera con más fuerza, ya sea de manera inconsciente o consciente. Hemos visto en el 2020 como el miedo ha sido grande y la libertad de movimiento y de contacto ha sido limitado como nunca antes. Eso crea un deseo fuerte de movimiento, de acción y de posible anhelo de socializar. Recuerdo uno de esos documentales en los que una gacela para evitar ser devorada (miedo), se hacía la muerta y a continuación, cuando el peligro pasaba, soltaba la adrenalina pegando saltos y corriendo, esa es la energía de este 2021. Por otro lado, la gran conjunción marca el cierre de un año astrológicamente trepidante y una apertura hacia un nuevo paradigma. Durante los últimos 200 años, prácticamente la conjunciones Saturno y Júpiter se dieron en el elemento tierra, de ahí el auge del materialismo, la revolución industrial, etc… Ahora se inicia un nuevo ciclo de 200 años aproximadamente en el elemento aire y lo hace nada más y nada menos que en Acuario. Antes de proseguir me gustaría recalcar varias cosas:

1- Las eras no comienzan de la noche a la mañana, es un proceso lento y que requiere de muuuuucho tiempo. Para mí como para otros astrólogos, la era de Acuario comenzó a resurgir allá por los 60 del siglo XX. Hay opiniones para todos los gustos, hay quienes sostienen que será en el 2100 y pico. Mi opinión es, ¿Qué más da? Vivamos nuestro presente pues es nuestro mayor aprendizaje, ¿quién sabe si estaremos vivos en esta vida para apreciar plenamente la era de Acuario? Ojalá fuera así, en mi sentir vamos de camino de ello.

2- Las energías de todos los signos son necesarias y positivas para nuestra evolución. Desde Capricornio, Piscis, Aries, Géminis…. Nuestro reto es integrar todas las energías y equilibrarlas. Acuario tiene sus luces y sus sombras también, todo depende de nuestro nivel de consciencia. Para expresar un Acuario equilibrado, sería necesario integrar su opuesto, Leo, entre otros. Acuario es lo colectivo y Leo es individualista, fundirse con acciones colectivas y olvidarse de sí y de las emociones, no es tampoco sano. Nuestro cometido en la tierra es aprender que la dualidad no es el camino. Con esto quiero repetir que da igual cuadraturas, oposiciones, trígonos, signos y planetas, el elemento determinante es el nivel planetario de la consciencia colectiva. Os lanzo esta pregunta: ¿Hay una era de Acuario dentro de ti o vas camino hacia ello? Como es dentro, es fuera y así para todo.

Luces y sombras, todo depende de nuestra consciencia

Vamos con las luces y las sombras de Acuario para este 2021:

Luces:
– Avances científicos y tecnológicos.
– Fraternidad y colectivos humanos unidos.
– Libertad de expresión.
– Originalidad.
– Valores humanos, humanismo.

Sombras:
– Demasiada mente pero poco contacto emocional.
– Exceso de tecnologías (adicciones al móvil y las redes sociales).
– Rebeldía.
– Identificación egoica de lo diferente. Juicios a lo corriente o común.
– Con la conjunción júpiter y saturno, control de las masas o colectivos.
– Sin emociones, deshumanización.

Un nuevo mundo

Si hay una palabra con la que pueda definir este 2021 es cambio y Urano es el motor del cambio y revolución en este 2021. No me atrevo a dar muchos detalles de lo que haga Urano pues para mí es uno de los planetas más imprevisibles, porque no es un cambio que se vea desde lejos, es un cambio imprevisible, sorpresivo. Urano en Tauro viene a buscar inspiración, revolución, cambio en la tierra, los bienes materiales, la economía. Tauro representa los bienes materiales, los bienes naturales (la Gaia físicia), el dinero, por lo tanto ese mundo material, el modo en el que vemos a Gaia, el dinero, entre otras cosas, que Urano (el inconsciente o consciente colectivo) quiere cambiar y eso choca en tensión con Saturno (la autoridad). El problema que veo (o la oportunidad, según con las gafas que se mire) es que Urano y Tauro son dos energías ciertamente contrarias. A Urano le gusta lo diferente, es pura inspiración, y Tauro en cambio no quiere cambiar, le gusta lo estable, que todo siga igual, como siempre, sin sorpresas. Preveo cierta inestabilidad, sobre todo cuando se tensionen las cuerdas con Saturno. ¿Es un indicio de una posible crisis económica? Posiblemente pero he de decir que la anterior crisis económica supuso un gran despertar colectivo. Y esa tensión con Saturno, también me indica una revolución contra el sistema y la autoridad.

Proseguimos con el análisis con Marte, el cual lo tenemos exiliado en Tauro durante los primeros meses del 2021, eso quiere decir que la acción individual no fluye lo rápido que le gustaría a Marte y transcurre de manera lenta, aunque perseverante pero marcando también tensión (enfado e ira) a las medidas de Saturno (la autoridad, el sistema, los límites). He aquí el problema de este 2021 y es que ciertas cosas que haga el sistema político, las autoridades, crearán un ambiente inestable, de ira resentida y tenso durante la primera parte del año, es una tensión entre el modo que distribuimos nuestros bienes materiales, cómo lo realizamos y entre la autoridad y la acción individual de cada persona.

Ahora analizemos a Saturno y Júpiter. De Saturno decir que lo tenemos en uno de sus lugares favoritos, Acuario. Por lo que este planeta va a ser el que marque más tendencia de todos los de este post, pues la energía del signo y del planeta son más acordes. Saturno ahí me dice que la innovación se volvería práctica, los límites se marcan en las ideas y que se materializan. También me indica límites en el aire, como estamos viendo con el cierre de aviones del Reino Unido a muchos otros países o los límites impuestos en la respiración con el uso de las mascarillas. Júpiter en Acuario, por otra parte, no se encuentra en casa pero tampoco se encuentra tan incómodo como en Capricornio como en el 2020. Conforme Júpiter vaya alejándose de su conjunción con Saturno, a lo largo del año, este planeta irá quedando más libre de los límites impuestos, haciendo que la tolerancia, la justicia, el humanismo y la mente colectiva sea más abierta para recibir ideas diferentes e innovadoras.

Le toca, por último, el turno a Neptuno, pues está siendo determinante tanto en el 2020 y también lo será para este 2021. Urano seguirá también formando cuadratura con los nodos de evolución de la luna. Los nodos son un punto energético, un punto donde la elíptica del sol y la luna coinciden, es el lugar donde los eclipses suceden. El nodo sur es una energía que a nivel colectivo hay que renovar y dejar, el nodo sur nos indica aquello que nos aporta novedad y crecimiento, aquella energía que sería bueno integrar. Tenemos por un lado el nodo sur en Sagitario, indicando que dejemos nuestras creencias y el nodo norte en géminis nos indica que vayamos a lo concreto, a las múltiples opciones tangibles. Estos dos signos marcan el eje del conocimiento, pues marca la manera de cómo asimilamos la información abstracta como la espiritual, filosófica y religiosa (Sagitario), junto con la mente concreta y lógica, el conocimiento tangible y la comunicación con los que tienes al lado (Géminis). Con la cuadratura de Neptuno a estos signos y nodos durante la primera parte del año, es proclive a crearse confusión, es una nebulosa, una niebla que cubre la verdad y la información, la verdad y la comunicación respecto al bicho del murciélago, por ejemplo, se encuentra distorsionada o manipulada. Es un aspecto que nos acompaña desde el 2020 y uno puede vivir con la idea de que no encuentra el sentido de su vida o la verdad sobre lo que pasa fuera y, por otro lado, la información que dan los medios de comunicación es confusa. Lo bueno de este aspecto es que se da hasta marzo, ahí ya acaba y veremos todo con más claridad.

En definitiva, siento si algunos os lleváis un chasco al leer esto pero visto lo que me dicen los cielos, lo que observo en lo colectivo y lo vivido en este 2020, no veo una era de Acuario en plenitud pero si unos años marcadamente acuarianos y muy determinantes para el cambio hacia la era de Acuario. Mirad las crisis como una oportunidad para el cambio y transformación personal, siempre.

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