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Sólo tienes que creer en ti

  • marzo 3, 2021
  • Fran Pavón
  • 5 min leer

Hace años me consideraba un ateo ferviente. No creía en nada y por supuesto, tampoco lo hacía en mí. Después de mi primera salida del cuerpo, no me quedó más remedio que cambiar la palabra ateo por la de agnóstico. Dentro de mi escepticismo, ese suceso de mi vida, me hizo cambiar y comencé a ser escéptico de mi escepticismo. ¿Qué es la verdad? ¿Es esto que piensas en este momento real? ¿Es este artículo real? ¿Soy sólo este cuerpo o soy energía? En aquel entonces, lo que yo pensaba, no concordaba con las experiencias que vivía fuera del cuerpo. Mi mente se abrió a nuevas posibilidades más allá de lo físico. Detrás de cada creencia que iba cayendo, las que más se resistían eran aquellas referentes a mi infravaloración. La baja autoestima es, bajo mi experiencia, una de las grandes heridas de la humanidad. Y la mente puede ser una gran aliada pero también una gran trampa pues a veces no creemos todo lo que nos dice.

 

Tenemos la capacidad para crear ideas, canalizarlas y materializarlas. Corren tiempos de cambio y por primera vez, el ser humano va vislumbrando ese potencial que tenemos dentro de nosotros y que nosotros mismos lo hemos limitado. Cree firmemente que dentro de ti se encuentra un potencial creativo enorme pues así es. Os voy a relatar un cuento mío con dos posibles finales:

Versión del cuento 1

Había en un lugar lejano y montañoso, un joven que quería escalar una montaña que nunca nadie puedo subir. Poca gente confiaba que subiera pero él tenía la certeza de que si visitaba a un mago que vivía a los pies de la montaña y éste le daba la fuerza y la magia suficiente para subir, subiría y lo conseguiría.

Llegó a la casa al pie de la montaña, su casa era algo ruinosa y estaba en el lateral derecho de la montaña. El viejo parecía un vagabundo con sus ropajes y le dijo el joven al mago:

– ¿Eres tú el mago de la montaña que me dará el poder para subir tan temible y mortal montaña?

Le dijo el viejo mago:

– Por mi poder, te concedo la magia para que subas a la montaña.

El joven, a pesar del enorme esfuerzo, subió convencidamente a la montaña y llegó a lo más alto.

Cuando bajó al pueblo, les contó a todos su hazaña y que fue gracias al mago que vivía en el lado derecho de la montaña.

Los del pueblo se asombraron pues quien vivía en ese lado de la montaña no era el mago, era un viejo loco y vagabundo. El mago era el que vivía a la izquierda de la montaña.

Versión del cuento 2:

Había en un lugar lejano y montañoso, un joven que quería escalar una montaña que nunca nadie puedo subir. Poca gente confiaba que subiera pero él tenía la certeza de que si visitaba a un mago que vivía a los pies de la montaña y éste le daba la fuerza y la magia suficiente para subir, subiría y lo conseguiría.

Llegó a la casa al pie de la montaña, estaba en el lateral izquierdo de la montaña. El viejo se veía poderoso y tenía grandes ropajes de oro. El joven le dijo:

– ¿Eres tú el mago de la montaña que me dará el poder para subir temible y mortal montaña?

Le dijo el mago:

– Por mi poder, te concedo la magia para que subas a la montaña.

Una luz enorme se posó en el muchacho, iluminando toda la casa.

El joven a pesar del inmenso poder que le concedió el mago, ni intentó subir a la montaña pues no creía que pudiera hacerlo.

Fin.

 ¿Cuál de las dos versiones quieres coger y llevar a la práctica en tu vida? ¿Y si te digo que ese mago (Dios) ya te concedió todo ese poder?

Libera tu mente, libera tu luz. Imagina que eres el mago o maga del anterior cuento y que alineas esa sabiduría ancestral que hay dentro de ti con tu mente (el chico de la montaña). Abraza todo dolor con tu alma y déjalo ir. Llegó nuestro momento, almas de luz. ¡Brillad! Alinéate con tu auténtico ser, alinéate con la plenitud y con el amor que hay en ti y date amor a ti misma. El mayor mago de todos los tiempos está dentro de ti. La luz de dios está dentro de ti.

Esto que escribo, no lo escribo sólo por ti, lo hago también por mí. Dentro de mí aún resuena lo que me dijo mi guía en una de mis primeras experiencias fuera del cuerpo:

Sólo tienes que creer en ti”

Así que repite conmigo:

Yo creo en mí”

“Yo soy valiosa”

“Yo soy capaz de todo”

Y si te pones esta música mientras lo dices en voz alta, mejor:

Os recuerdo que he lanzado de nuevo el curso Explorando dimensiones a través de los viajes astrales. Estaré encantado de compartir con vosotros mis experiencias con los viajes astrales.

Os mando un abrazo de luz enorme.
Fran Pavón

2 responde en “Sólo tienes que creer en ti”

  • Gina
    marzo 3, 2021 en 7:38 pm

    Como siempre… sublime ??todo el mundo estamos igual con esa poca confianza en nosotros mismos ?con las creencias o las creencias mal enfocadas muchos hemos perdido la fe en nosotros mismos ante todo. Gracias Fran, por tus palabras ??

    • marzo 10, 2021 en 5:58 pm

      muchas gracias a ti también por el comentario 🙂

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